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Crítica de ‘Batman v Superman: El amanecer de la justicia’. Un duelo descafeinado y azucarado.

Se acabó el embargo. Ya se puede rajar. Desde los inicios ‘Batman v Superman: El amanecer de la justicia’ lo ha tenido difícil. Que si Ben Affleck es un buen Batman, que si Jessie Eisenberg pega como Lex Luthor, que si lo de que Wonder Woman sobra, que si Warner va a resbalar… ¿Conclusión? Cuidado con la caída.

Aunque sea mejor que la fría y sobresaturada ‘El hombre de acero’ (2013), su gran fallo está en su guión y sus aires de grandeza. Por un lado, tiene un ritmo irregular ya que tiene muchas tramas que lanzan mucha información pero que están narradas muy abruptamentamente, y claro, se hace larga; y por otro la trascendencia de la película ya que quiere ser algo que no es.

Pero la mayor cagada es dejarnos una confrontación descafeinada entre los dos icónicos superhéroes (el verdadero gancho de la película) y hacer el detonante y la resolución de una forma tan precipitada como mal ejecutada. No diré más, pero los traumas maternales y los sentimientos que conllevan no son una buena idea en algo así.

¿Lo mejor? Ben Affleck como Batman, o mejor dicho como Bruce Wayne. Su rabia, frustración y traumas no sólo hacen que su versión del caballero oscuro sea con la que más podamos conectar, sino que sea mejor que la de Nolan. Batman es el auténtico protagonista y se nota, ya que Snyder nos brinda grandes momentos sobre su pasado (a mi el flashback de sus padres me chifla) y que seguramente ya veremos en su aventura en solitario.

Henry Cavill sigue estando perdido, sin encontrar su sitio y su Superman es más sensiblero que nunca ante los conflictos éticos, morales y hasta religiosos que conlleva su existencia; Eisenberg como Luthor distrae con sus muecas y todo el rato ves a una copia barata del Joker; Jeremy Irons nos da aire fresco y hasta aporta los toques humor; y Gal Gadot como Wonder Woman mola lo suyo (¡sorpresa!) a pesar de estar metida con calzador y promete dar mucha guerra a ritmo de las guitarras eléctricas de Junkie XL.

En fin, si os gustó ‘El hombre de acero’, el que es la primera piedra sobre la que se construirá el complejo multiverso cinematográfico de los personajes de DC Comics os hará disfrutar como niños ya que entretiene un buen rato, pero es una pena que esos cimientos sean tan dispersos y no importen como los de Marvel. Por cierto, aquí la escena post-créditos está a mitad de película…

Último consejo: si aún no lo habéis visto, huid de su segundo tráiler ya que te cuenta CASI todo lo gordo. Se han pasado.

Lo mejor: Ben Affleck

Lo peor: El enfrentamiento entre Batman y Superman

Baldómetro: Regular 2,5/5

Crítica de ‘El puente de los espías’. Spielberg sigue madurando con un relato moral en Guerra.

El tándem formado por Steven Spielberg y Tom Hanks vuelve a funcionar. El director no sólo demuestra que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera y volviendo a ofrecer una lección sobre su madurez como narrador, usando la composición de plano y su significado como nunca, sino que nos brinda un potente relato moral para tiempos revueltos encubierto en una cinta que se cuece a fuego lento.

Sin ningún tipo efectismo barato, de subrayado forzado o dramatismo argumental (el guión de los hermanos Coen ayuda con los toques de humor) nos encontramos con una cinta que a pesar de su ritmo lento entretiene, conmueve y nos deja poso tras su visionado. Y ojo, se puede decir que son dos, ya que Spielberg mezcla el drama judicial con el thriller de espías. Precisamente esa trama de espionaje tan poco desarrollada es su talón de Aquiles…

Y si Spielberg deja patente su madurez detrás de las cámaras también se ve delante de ella la de su fetiche Hanks, que más agusto que un arbusto encarna un personaje íntegro metido en un lío que sólo puede solventar de la única manera que sabe: siendo fiel a sí mismo. Aún así, el actor revelación de la cinta es Mark Rylance que desde el minuto uno te hipnotiza y te consigue transmitir todo lo que está pasando.

Lo mejor: Madurez narrativa y composición.

Lo peor: Falta de espionaje y lentitud.

Baldómetro: Muy Buena 4/5

Crítica de ‘Guerra Mundial Z’. Entretenimiento familiar para el blockbuster sorpresa del verano.

135 millones de euros gastados en la producción, un retraso de nueve meses en la fecha de estreno por su rodaje largo, problemático y tortuoso, y un mal rollo generalizado en el equipo, hacían augurar que ‘Guerra Mundial Z’ podría ser el mayor batacazo de crítica y taquilla de Hollywood desde hace años, pero al final no ha sido así. ‘Guerra Mundial Z’ no sólo entretiene de lo lindo, sino que se convierte en el blockbuster sorpresa del verano.

Pero ojo, no todo es oro lo que reluce. Su guión apresurado, la ausencia de un siempre bien recibido gore (culpa del maldito PG-13) y la dirección parkinsoniana de Marc Foster que no te deja ver del todo bien las escenas de acción, le quitan puntos a esta superproducción, pero no tenemos que quitarle merito a que con todos sus problemas y carencias ha quedado una cinta que entretiene y engancha y con la que viviremos casi en primera persona una impresionante pandemia zombie.

Y ahora a lo bueno. Los periplos del protagonista por diferentes y originales escenarios a lo fase de videojuego ‘Uncharted’, una historia simple pero efectiva (no vacía de errores), un comodísimo Brad Pitt rodeado por unos sólidos secundarios y unas espectaculares y frenéticas secuencias de acción con unos mas que decentes efectos especiales son las bazas con las que juega esta adaptación a la gran pantalla de la popular novela escrita por Max Brooks, de la que por cierto no intentéis buscar nada reflejado en pantalla salvo su título.

Pero sin duda lo mejor que tiene la pelicular es que logra transmitirnos en todo momento una certera sensación de angustia y tensión, como si fuéramos nosotros los que estamos con unas hordas de zombies mordiendo los talones. Especialmente los momentos de locura máxima del principio o los momentos más silenciosos donde un uso inteligente de los sonidos en los momentos de sigilo (puertas, pisadas, gritos) pondrán a prueba el corazón de más de uno. Eso sí, hay escenas irrisorias que te dejan con la duda de si son adrede o no…

En fin, con todos su defectos ‘Guerra Mundial Z’ no sólo no es el desastre cinéfilo que nos esperábamos, sino que es un digno entretenimiento palomitero para toda la familia. ¿Una película de zombies para toda la familia y que además entretiene haciéndote olvidar sus defectos? Quien lo hubiera dicho…

Lo mejor: Sus casi dos horas te entretienen y te hacen pasar angustia y tensión.

Lo peor: La dirección de Foster en las secuencias de acción. Existen los trípodes…

Puntuación: Buena (4/5)

Crítica de ‘Expediente Warren: The Conjuring’. No hay dudas: la mejor película de terror en años.

Si con ‘Insidious’ (2010) ya dejó claro que sabía del tema, James Wan se corona como maestro del terror con ‘Expediente Warren: The Conjuring’. Sinceramente, no creo que hoy en día se pueda hacer una película de terror mejor que ésta. Ni por su solidez y madurez, ni por su magnifico reparto, ni por la cuidada dirección y composición de plano, y sobretodo, ni por sus muchísimos grandes momentos de ponernos en tensión y los pelos de punta. James Wan ha parido una obra maestra del terror de casas encantadas/exorcismos a la altura de clásicos como ‘El exorcista’ (1973) o ‘Terror en Amityville’ (1979).

La película no es que sea muy compleja u original, sí vale,  porque ya hemos visto mil y una veces películas de terror con temas parecidos (casas encantadas, posesiones, exorcismos…) , pero Wan demuestra una vez más su gran habilidad en la dirección y el ritmo narrativo a la hora de acojonarnos y transmitir un ambiente asfixiante continuo. Y para ello usa todos los trucos habidos y por haber y los greatist hits de otras películas que, juntos y ordenados, funcionan a la perfección y culminan en un final de catarsis que sorprenderá más en el uso de recursos que en su resolución. Lo pasaremos mal, y nos encantará.

Como he dicho el reparto está muy bien parido, pero si hay que destacar algo son las interpretaciones femeninas, que te las crees y te hacen sufrir. Lili Taylor y Vera Farmiga cumplen de sobras, pero  lo mejor son las niñas, que serán las encargadas de ponernos la piel de gallina en más de una ocasión, sobretodo la pequeña Joey King. Los demás actores están por encima de la media en este tipo de películas, y por alguna extraña razón tienen una química en pantalla envidable.

En fin, ¿Clásico contemporáneo? ¿Es ‘El exorcista’ del s.XXI? Son muchas las preguntas que te vienen a la cabeza tras verla, pero la más importante es: ¿Para cuando la segunda parte? Quiero volver al reconocible, efectivo y escalofriante universo de James Wan, quiero ver más casos del matrimonio Warren y quiero volver a acojonarme en el cine y salir de la sala más que satisfecho.

Lo mejor: El ritmo endiablado y su magnifico pulso a la hora de crearnos tensión. El potentísimo final.

Lo peor: Que la historia sea muy previsible para los expertos en el género. Que haya sido grabada con cámaras digitales y que en algunos momentos la fotografía quede muy artificial.

Puntuación: Muy buena 5/5

Crítica de ‘Oblivion’. Digno refrito sci-fi con un Tom Cruise desatado y una dirección impecable.

Imaginad todas las películas de ciencia-ficción más imporantes que os vengan a la mente. ¿Ya? Pues más o menos eso es lo que es principalmente ‘Oblivion’. Se trata de un refrito de las grandes películas de ciencia-ficción de los últimos años que bebe de allí y de allá (paso de mencionar sus referentes para evitar spoilers). El resultado es una deslumbrante, entretenida y digna superproducción cuya grandeza visual, su impecable dirección y la absorbente banda sonora llegan a disimular algunos de sus fallos.

Empecemos por lo básico y lo mejor de ella: el diseño de producción, los efectos especiales y la dirección, que hacen que cada plano de la película sea puro espectáculo. Desde las impresionantes secuencias de acción que se desarrollan tanto a ras de tierra como por el cielo (¿Soy el único que ha pensado en un X-Wing cazando Tie Fighters?), hasta pasando por las más tranquilas donde los bellos y desolados paisajes, los asombrosos decorados o la preciosa composición de plano son el absoluto protagonista; todo te deja con la boca abierta. Y eso es gracias al gran talento de Joseph Kosinski (quién lo diría tras ‘Tron: Legacy). Un talento que además viene arropado por una destacable banda sonora electrónica creada por el grupo M83.

Toda esta estética futurista (armas, trajes, arquitectura y vehículos) hacen atractiva una historia, como decía antes, que es un refrito de otras muchas. Eso sí, pese a ser un refrito, el planteamiento inicial es interesante y te engancha, aunque su desarrollo sea lento y la acción tarde en aparecer. Pero no os voy a engañar, aunque no aburra, la historia en sí es bastante endeble y a pesar de tener inesperados y enrebesados giros de guión (que desesperarán a más de uno), no acaba de convencer del todo creándose así algunos altibajos en el ritmo.

¿Y tito Cruise? ‘Oblivion’ es la película más importante de Tom Cruise en mucho tiempo, y se nota. El actor está muy cómodo en su papel de héroe absoluto, sabe llevar muy bien el peso de la película y te crees todo lo que hace. La relación con las dos femeninas de la película está bien llevada, aunque es mucho mejor la llevada con la compañera interpetada por Andrea Riseborough (en ocasiones robaescenas), que la que tiene con una irregular y perdida Olga Kurylenko. Nikolaj Coster-Waldau y Morgan Freeman están directamente desaprovechados, la verdad. Pero claro, es la película de Tom Cruise, que a nadie se le ocurra hacer sombra.

Puntuación: Buena 4/5

Lo mejor: La dirección de Kosinski.

Lo peor: Los altibajos en el guión. Algún que otro giro rebuscadísimo.

Crítica de ‘¡Rompe Ralph!’. Nostalgia friki para los mayores y diversión edulcorada para los niños.

Si en ‘Toy Story’ (1996) descubríamos que pasaba cuando no mirábamos a los juguetes y los dejábamos a solas, en ‘¡Rompe Ralph!’ vemos que pasa cuando los personajes de los videojuegos acaban su jornada laboral. Una misma premisa repetida que nos da como resultado una maravillosa e ingeniosa cinta (para mi la mejor del año) que no sólo se gana el corazón friki y nostálgico de los jugones más que creciditos, sino que también divertirá y entretendrá a los más pequeños de la casa.

Y es que ‘¡Rompe Ralph!’ cumple con todos sus propósitos. Crea un equilibrado cóctel que por un lado ensalza todos los típicos valores de producto familiar que han caracterizado siempre a Disney (amistad, superación, aceptación personal…), y por otro lado rebosa entretenimiento con altas dosis de acción trepidante, humor sutil y familiar y frikismo extremo. Un frikismo en grandes cantidades que hará babear a toda una generación.

Porque no nos engañemos: lo mejor de la película es su constante homenaje al mundo de los videojuegos arcade. Son tantos los cameos, guiños y detalles a ese mundo que realmente no te los acabas. PacMan, Chun-Li o Ryu de Street Fighter, Sonic, Daisy de Mario Bros, Q-Bert y demás personajes se dan cita en una auténtica orgía de viejas y nuevas glorias, de tal forma, que mantendrá a mas de uno frente a la pantalla intentando encontrarlos en los planos generales o en sus discretas y breves menciones. Eso sí, se echan en falta algunas (no diré cuales), así que espero que las incluyan en una futura secuela.

Además todo el cariño y el mimo con el que ‘¡Rompe Ralph!’ trata a los videojuegos no se queda en las apariciones de sus personajes, sino también en la cuidada puesta en escena. Veremos referencias al hecho de utilizar trucos con el mando, a enfrentarse a jefes finales, a los movimientos a trompicones de algunos personajes, al juego de las cámaras y las vistas en primera o tercera persona, y por descontado fliparemos con unos créditos finales en 8-bits con presencias estelares. Se nota que Rich Moore, el director, viene de ‘Los Simpson’ o ‘Futurama’ y que cuida hasta el más mínimo detalle. Chapó por él.

Sin embargo, cabe destacar que casi todo el apogeo friki tiene lugar mayoritariamente durante la primera mitad del filme. En la segunda, y una vez que sale la carismática y robaescenas niña (con muy buena química e ingeniosos motes con Ralph, por cierto) la película se acaba enfocando mas hacia los niños. Con diálogos infantiles, bromas cursis y por supuesto multicoloridos y acaramelados escenarios, los peques disfrutarán de lo lindo.

Pero una cosa no quita la otra. Que sea más infantil la segunda parte no significa que sea mala. El ritmo no decae gracias a las tramas paralelas con los personajes secundarios y a pesar de que se desarrolle la acción en el mismo escenario y que lo predecible sea muy evidente, las sorpresas se irán sucediendo una detrás de otra, con lo que no habrá tiempo para aburrirse.

Con lo que ya lo veis: ‘¡Rompe Ralph!’ es un visionado obligado tengas la edad que tengas. Un canto de amor por el pixelado, las plataformas, lo retro, la ansiedad del INSERT COIN TO CONTINUE y la filosofía de ir al salón recreativo del barrio con los colegas. Y hoy en día, que ya estamos hartos de tanta falta de originalidad en Hollywood, que encontremos una película tan equilibrada, original y cariñosa ya vale mucho más que cuando salvabas la partida segundos antes de morir. Ahí lo dejo.

Puntuación: Muy buena 5/5

Lo mejor: Los primeros 40-45 minutos.

Lo peor: Los momentos más infantiles. En el fondo es predecible.

Crítica de ‘El Hobbit: Un viaje inesperado’. Vuelta a la Tierra Media con una buena aventura.

Ya se sabía que ‘El Hobbit: Un viaje inesperado’ era uno de los estrenos mas esperados y con mas expectación del año, pero lo que nadie imaginaba es que tendría tanta división de opiniones. Y no solo por su novedoso sistema 3D a 48 fps, que no criticaré porque en el pase solo vimos la versión 3D normal, y encima éste no aporta mucho y a media película te olvidas de que llevas gafas. Que si es demasiado larga y cansada para el espectador, que si tiene un ritmo lento y aburrido, que su infantilismo roza el nivel de Jar Jar Binks de ‘Star Wars: Episodio I’… Han dicho de todo. ¿Y sabéis que digo? Que no hagáis caso de unos cuantos críticos amargados.

‘El Hobbit: Un viaje inesperado’ es una buena película. No se hace nada larga (las escenas no se notan estiradas como un chicle), no aburre, tiene unos divertidos toques de humor, reboza acción, fantasía y aventura y es tremendamente entretenida. ¡Ah! Y lo mas importante: te deja con ganas de más; queriendo acompañar a los personajes en su misión, tal y como ya nos pasaba con el final de ‘La Comunidad del Anillo’. Pero con otros matices, claro, ya que aunque pertenezcan al mismo universo, y conecte bien con la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’ con cameos o sutiles detalles, la historia de ‘El Hobbit’ tiene otro tono, siendo más sencilla y con la posibilidad de profundizar mejor en momentos en los que en el libro sólo se narran por encima. Por cierto, una cinta MUY fiel al libro, a pesar de que cambian o añaden personajes y situaciones.

Lo que está claro es que Peter Jackson le ha cogido el truco al mundillo de Tolkien. No sólo no ha olvidado todo lo aprendido anteriormente, sobre el universo y los personajes, sino que ha mejorado en dirección (con los planos generales y cámaras en mano en espacios reducidos), en la calidad visual de las secuencias (espectaculares tomas pese al excesivo y molesto uso de efectos digitales en más de una ocasión) y en el montaje y el pulso narrativo (combinando agilmente planos rápidos y cortos con otros largos y pausados para contar mejor la historia). Y todo eso se puede ver desde los primeros minutos, con un magnífico prólogo inicial.

Todas las secuencias cumplen su cometido, y salvo un par de ellas que bajan un poco el ritmo y llegan a ser demasiado largas, consiguen transmitirnos lo que buscaban: emoción, humor, peligrosidad, aventura… Pero si hay que destacar alguna de ellas es la siniestra aparición de Gollum y su cara a cara con Bilbo. Vaya con Gollum. Han pasado diez años y se nota que la criatura creada por la empresa de efectos especiales WETA está en su mejor momento: la textura de su piel, junto con sus gestos, expresiones y movimientos nos convencen de que es más real que nunca.

Obviamente eso es gracias a la gran actuación de Andy Serkis, que con las de Martin Freeman y Richard Armitage, son las mejores de la película. Freeman se apodera de Bilbo y crea un maravilloso personaje con el que te ríes y empatizas desde el minuto uno, y Armitage da vida a Thorin de tal forma que entiendes su dolor y te unirías a él en su misión suicida con los demás enanos, que por cierto, aunque estén en segundo plano, casi todos tienen sus 15 minutos de fama. Luego habrán personajes nuevos que choquen un poco, pero tras su susto inicial, los aceptas perfectamente. Gandalf y los demás viejos conocidos están como siempre.

En fin, si de algo no queda ninguna duda, es que la nostalgia de regresar a la Tierra Media es lo suficientemente fuerte como para satisfacer a los seguidores de esta historia pese a los puntos débiles de la película. La música de Howard Shore, los guiños a ‘El Señor de los Anillos’, la comarca, Rivendel, los personajes… Será menos épica, sí, pero si todo lo que está por venir (que es mucho) es tan entretenido y espectacular como lo visto en esta primera parte, me alegro de que al final hayan decidido hacer dos películas más. Le pique a quien le pique.

Puntuación: Buena 4/5

Lo mejor: Volver a la Tierra Media. El cara a cara de Bilbo y Gollum.

Lo peor: La bajada de ritmo en algunas secuencias. El excesivo uso de digital con movimiento falsos y forzados.

Crítica de ‘Los mercenarios 2’. Sylvester Stallone mejora a sus “Vengadores” del cine de acción.

Hace dos años Sylvester Stallone hizo realidad el mayor sueño húmedo de los fans del cine de acción juntando en una misma película a lo mejorcito del cine de género de las tres últimas décadas. Pero lo que en principio se suponía que era la rehostia y una película de puta madre, acabó siendo (al menos para un servidor) mucho menos de lo que se esperaba. Ya sea por la nefasta dirección de Stallone, por las subtramas de los personajes o por tener un villano de pacotilla, la cinta no te hacía disfrutar del todo como un niño.

Ahora, Stallone vuelve a la carga con una secuela que “gracias a Dios” corrige todos los fallos que tuvo su primera entrega. Con ‘Los mercenarios 2’, Stallone vuelve a seguir los patrones artesanales de la etapa que le hizo alzarse con la fama en los años 80 y nos deja, ahora sí que sí, una jodida maravilla dentro del género. Entretenida, divertida, llena de homenajes y guiños, autoparódica y con desmedidas, violentas y sangrientas escenas de acción. Y es que no hay duda: ‘Los mercenarios 2’ supera con creces a la primera parte.

Stallone además ha sido inteligente y ha sabido apartarse de la silla de director y cedérsela a Simon West. El experimentado director inglés confirma su experiencia en cintas como ‘Con Air (Convictos en el aire)’ y nos deja unas escenas de acción con mayor y mejor composición de cámara y con la utilizacion de mucho artilugio a “la vieja usanza”. Las explosiones, los tiroteos, las pelas cuerpo a cuerpo y los desmembramientos se dejan ver con mayor claridad y realismo, aunque los momentos de efectos especiales, que los hay, llega a cantar un poco.

Pero no todo lo ha hecho West. Obviamente Stallone ha metido mano en el guión dejando ahora una historia más sencilla (esa clásica venganza), sin subtramas que la entorpezcan (a pesar de decaer un poco hacia la mitad) y con cojonudos dialogos, frases lapidarias y golpes de humor que en más de una ocasión te hacen sacar una carcajada o incluso algún aplauso a lo fanboy. Eso sí, la historia es más que nunca un sinsentido con personajes que salen de la nada, y situaciones surrealistas totalmente inverosímiles. Pero al contrario que con la primera, Stallone ha conseguido contrarestrar esos ‘contras’ y hacernos disfrutar con lo que realmente nos mueve ir al cine: ver juntos a los héroes del cine de acción de los 80.

En esta ocasión vamos a estar 100% satisfechos con ellos. Como si fuera la mismísma ‘Los Vengadores’, y de hecho tiene bastante similitudes con ella, a todos y cado uno de los actores se les dedica su tiempo para que se luzcan. El propio Sylvester Stallone llevando el peso de la película (a pesar de su forma de correr), Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger con muchos más minutos y demostrando ser un dúo con mucha química, Chuck Norris con una aparición estelar y unas frases cachondísimas, Jason Statham con sus cuchillos y sus cabreos, Jet Li y sus luchas cuerpo a cuerpo, Dolph Lundgren/Randy Couture/Terry Crews con sus momentos sus graciosos, Liam Hemsworth funcionando como personaje con el que empatizas, y un grandísimo Jean-Claude Van Damme haciendo, por fin, de un villano serio y cabrón. Cada uno de ellos dejan momentos para comentar tras su visionado.

En fin, que a ‘Los mercenarios 2’ no se le puede pedir más. Lo tiene todo. A los que nos defraudó un poco la primera parte, esta segunda conseguirá quitarnos ese regusto amargo y cumplirá con creces las expectativas. Todo es más grande. Todo es mejor. Todo es más violento. Y todo es más divertido. Stallone ha conseguido parir un peliculón con los auténticos “Vengadores” del cine de acción. Ese con el que crecimos y que tanto nos gusta ver.

Lo mejor: Lo violenta, explosiva y divertida que es. Los errores corregidos respecto la primera.

Lo peor: El ritmo se relentiza un poco justo antes de la aparición de Chuck Norris.

Puntuación: 5/5 Muy Buena

ESTRENOS Abril, 2017

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