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Crítica de ‘Kingsman: El círculo de oro’. De señoritos británicos a cowboys tejanos ¡yiiijaaa!

Seguro que muchos de vosotros queríais que este día llegase ya, pues sin más dilación… He aquí la segunda parte de la saga de ‘Kingsman’, por fin podemos ir a verla en la gran pantalla de nuestro cine predilecto. Por lo menos, aquí una servidora estaba esperando con mucho fervor que se estrenase, estaba tan emocionada que parecía un flan en un tren en marcha, pero vamos a lo que realmente nos ocupa, que viene a ser: ¿’Kingsman 2′ está a la altura de su
predecesora?

Matthew Vaughn ya es bastante querido entre cierto público cinéfilo gracias a títulos como ‘Kick-Ass: Listo para machacar’ (2010) o ‘Stardust’ (2007), ya que además de ser director, también adopta el cargo de guionista, pero eso sí, siempre junto a Jane Goldman (guionista británica). Forman un equipo formidable, ya que sus guiones consiguen entremezclar una historia con elementos de los géneros thriller, acción, drama y comedia logrando que ninguno de ellos quede menospreciado.

En esta ocasión, el cuartel general de los Kingsman es destruido por un enemigo desconocido, lo que lleva a nuestros espías británicos hasta Statesman, una
organización de espionaje aliada cuya base está en EE.UU., en Texas. Así que, de nuevo, Eggsy tendrá que repartir leña con mucho estilo y salvar al mundo de esa nueva amenaza.

Esta vez contamos con algunos actores de renombre como Julianne Moore, Halle Berry, Jeff Bridges, Channing Tatum y Pedro Pascal, además de… ¡Elton John! Sinceramente, yo volvería a ir al cine a ver este largo con tal de disfrutar de la presencia del extravagante cantante, ya que lo dota de un valor añadido hilarante y sobresaliente. Por supuesto, repetimos con Taron Egerton como Eggsy, Colin Firth como Harry Hart/Galahad, y Mark Strong como Merlin, ya que
son los personajes principales del cómic de Mark Millar y Dave Gibbons con los cuales han desarrollado la trama para esta nueva entrega.

Era de esperar que la música fuese un componente relevante, así que quién mejor que Henry Jackman para componer la banda sonora de esta segunda parte. La historia de Jackman y Vaughn se remonta al año 2010 y desde entonces han colaborado juntos en todas las películas que este último ha dirigido, exceptuando ‘Stardust’ y ‘Layer Cake’ (2004). Obviamente, Elton John también toca y canta alguna que otra canción, además de deleitarnos con sus llamativos atuendos.

Y ¿qué decir de los efectos especiales y la fotografía? Simplemente, son espectaculares, el trabajo que se ha desarrollado para poder hacer todas las escenas de acción con tanto detalle y tanta perfección es magnífico. Le dan mucho juego a la ralentización para que podamos contemplar ciertos momentos de las escenas de lucha en slow motion y recrearnos aún más. En ambas partes de la saga, hemos contado con el trabajo fotográfico de George Richmond,
con el que me atrevería a decir que Vaughn repetirá seguro en el futuro.

Baldómetro: Muy Buena 5/5

Lo mejor: ¡Ver a Elton John! y la espléndida actuación de Julianne Moore

Lo peor: Sus 141 minutos de duración se pueden hacer un poco pesados.

Crítica de ‘Churchill’. La pequeña gran batalla del primer ministro en la Segunda Guerra Mundial.

Parece que nos encontramos en el auge de la aparición de Winston Churchill (aunque no sea el original) en la gran pantalla. Con tan solo cuatro meses de diferencia se estrenan en España dos filmes sobre él: uno de ellos es el que aquí describimos, ‘Churchill’ de Jonathan Teplitzky estrenado el pasado 8 de Septiembre de 2017, y el otro recibe el título de ‘El instante más oscuro’ de Joe Wright que se estrenará el 12 de Enero de 2018.

Pero ambos largometrajes tratan aspectos y momentos distintos de la historia. En este caso, nos hallamos en el año 1944 y quedan tan solo 48 horas hasta el
día D, el día en que un grupo de fuerzas francesas y británicas aliadas deben cargar contra los alemanes para mitigar la amenaza nazi. Desde los primeros diálogos, ya se nos presenta a un Churchill con una ferviente preocupación y descontento por el resultado de esta operación militar. Vemos su lado más atormentado e inestable según pasan las horas gracias a los insertos que nos indican la cuenta atrás hacia el día D.

Todo ello se ve amenizado en cierta manera, gracias a que el Churchill que interpreta Brian Cox resulta un tanto caricaturizado, hasta el punto en que llega a ser hipnótico ver cómo salpica al hablar alterado. Sin embargo, gracias a su compañera de reparto, Miranda Richardson quien da vida a Clementine Hozier, crean una pareja de ficción entrañable. También contamos con la aparición de John Slattery, quien si se me permite- no parece cambiar con el paso de los años, está prácticamente igual que cuando lo veíamos en ‘Mad Men’.

Diríamos que al personaje le faltaría cierta solemnidad, pero, por suerte, David Higgs, el director de fotografía, le brinda un carácter solemne, sobre todo, cuando juega con la velocidad de los fotogramas y con el humo de sus puros. Aprovecha la costumbre fumadora del protagonista, para retocar y ralentizar la imagen usando el humo como recurso reflexivo.

Lo mejor: La brillante interpretación de Brian Cox.

Lo peor: La falta de turning points y elementos nuevos en la trama.

Baldómetro: No está mal 3/5

Crítica de ‘IT’. Una aventura juvenil entretenida, oscura y perturbadora con aroma a ‘Los Goonies’.

Escribo esta crítica sin haberme leído el libro de Stephen King y sin ver la adaptación noventera con Tim Curry, así que no esperéis comparaciones con ellas. Simplemente voy a comentar la brutálisima película que es este remake creado por Andy Muschietti y que nos deja una aventura juvenil tan entretenida y conmovedora como escalofriante y perturbadora.

Muschietti sabe que lo importante de una película así, además de tener un payaso que acojone, es tener un reparto de niños que encaje en la historia, que tenga química entre sí y con el que puedas conectar desde el minuto uno con su mezcla de inocencia y ternura. Y todo eso se consigue aquí. La cinta se toma su tiempo para narrar la vida de los chavales en el pueblo y profundizar en sus traumas personales, pero funciona a la perfección.

Como resultado tenemos a un grupo con unos personajes tan marcados y definidos (el bocazas, el gordo que sufre bullying, el asmático e hipocondríaco…) que se acerca más a la dinámica de ‘Los Goonies’ que a ‘Stranger Things’ (y eso que comparten un niño). De todos ellos, hay que destacar a la pelirroja Sophia Lillis, que se come la pantalla desde sus primeros minutos en ella.

Pero vamos a lo bueno: ¿qué tal Bill Skarsgård como Pennywise? Acojonante. Desde que lo vemos por primera vez en un prólogo tan contundente como sangriento nos damos cuenta de que no hace falta tener coulrofobia para que la presencia del renovado payaso danzarín nos ponga los pelos de punta. Sus ojos, su sonrisa y sobretodo su voz (en versión original) con la que pasamos algún que otro momento inquietante. Dolby Atmos a tope.

A pesar de peque de tener los típicos sustos con el volumen alto, una de sus mayores virtudes es el impacto visual y el mal rollo en general. Eso sí, el gore y violencia también serán ingredientes de esta adaptación. La atmósfera oscura no estará presente todo el rato, ya que también tiene cabida el tono ligero y travieso propio de la adolescencia y la amistad.

En definitiva, la versión 2017 de ‘IT’ cumple las altas expectativas que teníamos de ella y se acaba convirtiendo en una versión ‘lado oscuro’ de ‘Los Goonies’, para bien y para mal. Un reparto infantil sobresaliente, un payaso que acojona, una aventura ochentera entretenida y el mismo mensaje de siempre: el paso hacia la madurez y la superación del miedo personal.

Lo mejor: El aroma a aventura juvenil gracias a un reparto solvente.

Lo peor: Hay unos altibajos en el ritmo que le pasan factura y se acaba haciendo larga.

Baldómetro: Muy Buena 5/5

Crítica de ‘Una cita en el parque’. Nunca es tarde para amar a tu ying si eres el yang.

Existe un tipo de cine que combina el drama con la comedia y que cuenta con un guión bastante sencillo y plano. Son películas ideales para la sobremesa de un domingo en casa o para dejar a un lado las emociones fuertes de los blockbusters. Estos films entretienen, son agradables y motivan más si el elenco que los protagoniza tiene tablas en el sector; como es el caso de ‘Una cita en el parque (Hampstead)’.

La historia se desarrolla en el londinense barrio de Hampstead Village, el cual tiene un apreciado parque que constituye un rincón de tranquilidad y naturaleza en medio de la gran urbe. Justo enfrente vive Emily Walters (Diana Keaton), una viuda que desde que murió su marido sus problemas no han hecho más que crecer. Un día, mientras observa el parque desde la ventana, descubre una casita destartalada y al hombre (Brendan Gleeson) que habita en ella.

Basada en hechos reales, esta trama prometía más de lo que muestra, es bastante insulsa y el toque azucarado lo aporta la banda sonora que constantemente aflora para darle un poco de vidilla al asunto. Los protagonistas tienen muchas tablas y sus papeles son totalmente contrarios, hecho que ayuda con la complementación mutua, sin embargo, no es suficiente, ya que resulta poco convincente su relación.

En la película se habla de temas que están a la orden del día, como la expropiación de la vivienda o la crisis económica, hechos que llaman la atención al tocarnos más de cerca y que sirven para empatizar con los personajes de Gleeson y Keaton. Pese a que él está muy acertado y bien definido, quizás el problema reside en que ella sigue estancada en el mismo tipo de papeles, haciendo de sí misma una vez más: mujer sencilla, bien posicionada pero con un espíritu rebelde y bohemio en su interior. La fórmula funciona y por eso es reiterada en el mundo del cine, pero es previsible, se sabe qué pasará, cuándo y cómo.

Ahora bien, cabe destacar que tiene un target bien enfocado, ya que la gente mayor adora este tipo de cine, por más que lo vean semanalmente en las carteleras acudirán a verlas sin dudarlo. Al fin y al cabo, la realización es más que correcta, la puesta en escena cumple los requisitos, la pareja es muy dispar y atrae al público y está bien equilibrada entre el humor y el conflicto.

Lo mejor: Hará las delicias del público más entrado en años, que disfrutará de la química de los protagonistas y de la ligera comedia romántica.

Lo peor: El guión es muy flojo y va cargado por un cargamento azucarado en forma de banda sonora.

Baldómetro: Regular 2’5/5

Crítica de ‘Atómica’. La rubia de Charlize Theron enseña su lado más oscuro y sensual.

Los años 80 están de moda y todos lo sabemos de sobra, obviamente, David Leitch también lo sabe y por ello seguramente decidió dirigir este potente largometraje. Se juega mucho con las luces de neón y la oscuridad, para dotar al filme de una estética completamente ochentera. Tampoco se quedan para nada cortos con la selección musical, ya que divierte desde el minuto cero: imaginaros escenas violentas y sangrientas acompañadas de canciones disco que fueron, son y seguirán siendo míticas, es simplemente genial (fans de Depeche Mode, ¡al loro!).

Retrocedemos hasta el año 1989 con el muro de Berlín aún erguido separando la ciudad. Como bien vaticina el título (“Atómica”), se producirá destrucción y muerte por doquier, quizás no en forma de una bomba atómica per se, pero sí a manos de una arma humana llamada Lorraine Broughton (Charlize Theron), una espía contratada por los americanos para investigar el asesinato de un agente del MI6 que tenía un listado de todos los agentes encubiertos que trabajan en Berlín Este. James McAvoy acompaña a Theron como el espitoso agente David Percival creando toda una intrigante historia de corrupción y sospecha a su alrededor. También contamos con la aparición de John Goodman, Toby Jones, Sofia Boutella (“La momia”) y el joven Bill Skarsgård (“Hemlock Grove”).

Vale, hasta aquí todo parece ir bien, pero lo cierto es que la trama se va retorciendo y volviendo más enrevesada a medida que avanza. Seguramente, debemos agradecer su complejidad al guionista Kurt Johnstad, y a Antony Johnston y Sam Haart, escritores de la novela gráfica del 2012 “The coldest city” en la cual está basada. Lo cierto es que hay que prestar atención a los detalles e intentar no perderse en la historia, ya que en alguna ocasión puede resultar un tanto liosa.

Cómo no, Charlize Theron está despampanante y muestra su fiereza y sensualidad en todos los sentidos. Sin ella, este filme no sería igual, le da vida y carisma a su personaje entregándose de lleno y zambulléndose en una época llena de violencia, alcohol y sexo. Curiosidad: El título original es “Atomic Blondie”, posiblemente haciendo referencia a la canción “Atomic” de Blondie, que trata del deseo sexual y fue censurada por la BBC en los 90.

Lo mejor: Ver a Charlize Theron repartiendo leña en un maravilloso plano secuencia.

Lo peor: La complejidad de la conducción de la historia y la previsibilidad del guion.

Baldómetro: No está mal 3/5

Critica de ‘Transformers: El último caballero’. Epicidad a base de pirotecnia y metal alienígena.

Hace 10 años el cineasta Michael Bay desarrolló una película de acción y ciencia ficción basada en la línea de juguetes de Hasbro, ‘Transformers’ (2007),la cual fue todo un éxito. Con el paso del tiempo han surgido hasta 5 films de esta saga, que la crítica constantemente ha ido rechazando, aunque otros la han adorado por sus magníficos efectos visuales de CGI, cámara lenta (slow-motion) o simplemente por tratarse de una franquicia claramente ‘palomitera’.

En esta ocasión, Optimus Prime se ha ido, dejando el destino de la Tierra en peligro, ya que los extraterrestres de metal y los humanos se encuentran en guerra. La clave para salvar el futuro de la humanidad se encuentra enterrada en los secretos del pasado. Un héroe y su peculiar equipo, deberán hacer frente a la amenaza mientras tratan de descubrir dónde se encuentra.

‘Tranformers: El último caballero’ repite el mismo patrón que sus predecesoras, combinando escenas rápidas, pirotecnia en grandes cantidades, movimientos de cámara imposibles y añadiendo leyendas cotidianas o construcciones históricas. Sin embargo, este despliegue de recursos habituales acaba cansando y es absurdo estirar tanto la burbuja. Es evidente que en pequeñas dosis funciona y es de agradecer encontrar estos elementos intercalados entre tramas más dramáticas.

La película en cuestión dura 150 minutos, en los que la trama se va enroscando sobre sí misma para sorprender con un par de giros de guion y situaciones poco relevantes, pero al ir acompañadas de una intensa acción, la hacen puro entretenimiento, eso sí, superfluo, ya que una vez finaliza poco permanece en la cabeza del espectador.

Quizás el valor añadido es la presencia del gran Anthony Hopkins, el cual sorprende en un film de este calibre y pese a su papel bastante olvidable, el rato que pasamos con él en escena es de agradecer, alejándonos del protagonista y héroe que no se desprende de su humor simple y desencajado y de su chulería innata, es decir de Mark Wahlberg, el cual repite papel siguiendo los cánones y directrices que dictan este tipo de largometrajes.

En definitiva, Bay pretende que el espectador pase un buen rato y devore su bolsa de palomitas, para ello es mejor dejar de lado los detalles inverosímiles y dejarse llevar en este caótico entresijo de metal en el que hay elementos buenos y malos. Al fin y al cabo, no deja de ser ciencia ficción.

Lo mejor: La mezcla de leyendas con extraterrestres es original. Es ideal para fans de la saga.

Lo peor: Se reitera ofreciendo un producto caduco explotado a la enésima potencia.

Baldómetro: Regular 2,5/5

Crítica de ‘Spider-Man: Homecoming’. El Spidey más adolescente rebosa humor y frescura.

Los tiempos cambian. Echando la vista atrás vemos como la inocencia del Spider-Man de San Raimi y la madurez del de Marc Webb se quedan en nada ante esta nueva versión de John Watts. Aquí tenemos un Spider-Man del siglo XXI que no sabíamos que queríamos pero que necesitábamos. Y todo gracias a dos personas: Jon Watts y Tom Holland.

El realizador sabe a la perfección cómo sacarle partido a un buen reparto juvenil e impregna a la cinta de un tono fresco, irreverente, con guiños al mundillo Vengadores y con un sorprendente humor adolescente que prácticamente forma parte de las bases de la cinta. Y seamos claro, tanto humor podría haber acabado siendo excesivo o ridículo, pero en lugar de eso nos deja una de las películas Marvel más divertidas y un secundario (el amigo de Peter) de lujo.

¿Qué decir de Holland? Él es Spider-Man. Lo clava a la hora de aportar la chispa y energía adolescente que le hacía falta a Spidey y que lo deja más cómodo y natural que en las versiones de Garfield o Maguire. En el colegio, en su día a día siendo Spider-Man, junto a Tony Stark (que no sale tanto como pensaba), probando los gagdets del traje; ves en sus ojos las ganas y la ilusión de comerse el mundo. ESO es ser un adolescente.

Pero haría algo más a parte de un buen actor, ya que la cinta tiene una historia, que a pesar de tener bajones de ritmo y que se noten sus 120 minutos, iremos viendo in crescendo los conflictos de Peter Parker, su obsesión con ser Spider-Man y esas no siempre tan buenas decisiones que toman siempre los adolescentes y que luego tienen que aprender una sabia lección para madurar.

Otro punto fuerte es el tema villano, que era una de las carencias de las cintas de Marvel. Pero aquí Buitre (que tanta perece daba al principio) acaba siendo de los mejores del Universo Marvel. Entiendes sus motivaciones, son cercanas, empatizas con él y hasta te das cuenta que no se diferencian tanto de las de Peter Parker, haciendo que el duelo villano-héroe sea peligroso y contundente. Es más, su clímax no está en las escenas de acción (destripadas desgraciadamente en los tráilers) sino en una escena dialogada de coche. FLIPANTE.

En resumen, ‘Spider-Man: Homecoming’ no es perfecta, pero resulta ser tan entretenida y estimulante que a los chavales seguro les despertará algo dentro. Y a los más mayores les sacará de dentro aquel niño que quería pasarse horas de leyendo cómics o viendo series de televisión de sus superhéroes favoritos mientras sus madres les hacían un bocata de nocilla.

Lo mejor: El humor y el clima juvenil.

Lo peor: Los 120 minutos hacen mella en el ritmo.

Baldómetro:  Muy Buena 5/5

Crítica de ‘Dunkerque’. La angustiosa y real batalla contrarreloj por la supervivencia.

Christopher Nolan vuelve a conmocionarnos con este magnífico largometraje bélico, obviamente, dirigido y escrito por él mismo. Con este filme logra transmitir una impresión muy humana y veraz del milagro de Dunkerque, una operación que se llevó a cabo durante la Segunda Guerra Mundial en la costa francesa para que el gobierno británico pudiera rescatar a soldados británicos, franceses y belgas.

La trama se centra en tres personajes completamente dispares y de diferente rango, interpretados por Fionn Whitehead (soldado), Tom Hardy (piloto de caza) y Mark Rylance (civil). El desarrollo y la evolución de estos tres protagonistas son los pilares del guion, cuya fuerza no se basa en diálogos vacíos, sino en la expresividad de las miradas y en el uso de las palabras adecuadas.

Como ya sabemos, Nolan tiene predilección por jugar con las líneas temporales, por lo que ‘Dunkerque’ no podía ser menos. Se nos presentan tres: cada una corresponde a las vivencias de los tres protagonistas durante una semana, un día y una hora respectivamente. Así pues, vemos la peligrosa carrera contrarreloj de un soldado británico en tierra a lo largo de una semana, la valiente hazaña de un civil en un barco a lo largo de un día, y la incesante batalla de un piloto de cazas en el aire a lo largo de una hora. Estas tres líneas paralelas quedan cohesionadas y concatenadas, prácticamente te llevan de la mano.

La composición musical, a manos de Hans Zimmer, también proporciona fluidez y ritmo a la historia. Desde el minuto cero, partimos con una base orquestal que nos pone en tensión y, además, de fondo vamos escuchando el sonido de un metrónomo que parece que marque la cuenta atrás del rescate.

Por último, el despliegue de efectos especiales y la recreación de escenas bélicas que ha precisado esta gran obra maestra está completamente justificado. Necesitaron a 6.000 extras y además usaron buques de guerra, botes e, incluso, un caza Spitfire. Todo ello, junto a una ambientación gris y sobria, le aporta un realismo inigualable y te traslada al corazón de la batalla para que sientas la angustia de la lucha por la supervivencia. En este filme, el dicho “una imagen vale más que mil palabras” cobra vida.

Lo mejor: El resurgimiento de Nolan en la gran pantalla con una superproducción de este calibre.

Lo peor: El sentimiento patriótico bélico y el ritmo pausado de los cambios de líneas temporales.

Baldómetro: Muy buena 5/5

ESTRENOS Enero, 2019

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