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Crítica de ‘Oblivion’. Digno refrito sci-fi con un Tom Cruise desatado y una dirección impecable.

Imaginad todas las películas de ciencia-ficción más imporantes que os vengan a la mente. ¿Ya? Pues más o menos eso es lo que es principalmente ‘Oblivion’. Se trata de un refrito de las grandes películas de ciencia-ficción de los últimos años que bebe de allí y de allá (paso de mencionar sus referentes para evitar spoilers). El resultado es una deslumbrante, entretenida y digna superproducción cuya grandeza visual, su impecable dirección y la absorbente banda sonora llegan a disimular algunos de sus fallos.

Empecemos por lo básico y lo mejor de ella: el diseño de producción, los efectos especiales y la dirección, que hacen que cada plano de la película sea puro espectáculo. Desde las impresionantes secuencias de acción que se desarrollan tanto a ras de tierra como por el cielo (¿Soy el único que ha pensado en un X-Wing cazando Tie Fighters?), hasta pasando por las más tranquilas donde los bellos y desolados paisajes, los asombrosos decorados o la preciosa composición de plano son el absoluto protagonista; todo te deja con la boca abierta. Y eso es gracias al gran talento de Joseph Kosinski (quién lo diría tras ‘Tron: Legacy). Un talento que además viene arropado por una destacable banda sonora electrónica creada por el grupo M83.

Toda esta estética futurista (armas, trajes, arquitectura y vehículos) hacen atractiva una historia, como decía antes, que es un refrito de otras muchas. Eso sí, pese a ser un refrito, el planteamiento inicial es interesante y te engancha, aunque su desarrollo sea lento y la acción tarde en aparecer. Pero no os voy a engañar, aunque no aburra, la historia en sí es bastante endeble y a pesar de tener inesperados y enrebesados giros de guión (que desesperarán a más de uno), no acaba de convencer del todo creándose así algunos altibajos en el ritmo.

¿Y tito Cruise? ‘Oblivion’ es la película más importante de Tom Cruise en mucho tiempo, y se nota. El actor está muy cómodo en su papel de héroe absoluto, sabe llevar muy bien el peso de la película y te crees todo lo que hace. La relación con las dos femeninas de la película está bien llevada, aunque es mucho mejor la llevada con la compañera interpetada por Andrea Riseborough (en ocasiones robaescenas), que la que tiene con una irregular y perdida Olga Kurylenko. Nikolaj Coster-Waldau y Morgan Freeman están directamente desaprovechados, la verdad. Pero claro, es la película de Tom Cruise, que a nadie se le ocurra hacer sombra.

Puntuación: Buena 4/5

Lo mejor: La dirección de Kosinski.

Lo peor: Los altibajos en el guión. Algún que otro giro rebuscadísimo.

Crítica de ‘¡Rompe Ralph!’. Nostalgia friki para los mayores y diversión edulcorada para los niños.

Si en ‘Toy Story’ (1996) descubríamos que pasaba cuando no mirábamos a los juguetes y los dejábamos a solas, en ‘¡Rompe Ralph!’ vemos que pasa cuando los personajes de los videojuegos acaban su jornada laboral. Una misma premisa repetida que nos da como resultado una maravillosa e ingeniosa cinta (para mi la mejor del año) que no sólo se gana el corazón friki y nostálgico de los jugones más que creciditos, sino que también divertirá y entretendrá a los más pequeños de la casa.

Y es que ‘¡Rompe Ralph!’ cumple con todos sus propósitos. Crea un equilibrado cóctel que por un lado ensalza todos los típicos valores de producto familiar que han caracterizado siempre a Disney (amistad, superación, aceptación personal…), y por otro lado rebosa entretenimiento con altas dosis de acción trepidante, humor sutil y familiar y frikismo extremo. Un frikismo en grandes cantidades que hará babear a toda una generación.

Porque no nos engañemos: lo mejor de la película es su constante homenaje al mundo de los videojuegos arcade. Son tantos los cameos, guiños y detalles a ese mundo que realmente no te los acabas. PacMan, Chun-Li o Ryu de Street Fighter, Sonic, Daisy de Mario Bros, Q-Bert y demás personajes se dan cita en una auténtica orgía de viejas y nuevas glorias, de tal forma, que mantendrá a mas de uno frente a la pantalla intentando encontrarlos en los planos generales o en sus discretas y breves menciones. Eso sí, se echan en falta algunas (no diré cuales), así que espero que las incluyan en una futura secuela.

Además todo el cariño y el mimo con el que ‘¡Rompe Ralph!’ trata a los videojuegos no se queda en las apariciones de sus personajes, sino también en la cuidada puesta en escena. Veremos referencias al hecho de utilizar trucos con el mando, a enfrentarse a jefes finales, a los movimientos a trompicones de algunos personajes, al juego de las cámaras y las vistas en primera o tercera persona, y por descontado fliparemos con unos créditos finales en 8-bits con presencias estelares. Se nota que Rich Moore, el director, viene de ‘Los Simpson’ o ‘Futurama’ y que cuida hasta el más mínimo detalle. Chapó por él.

Sin embargo, cabe destacar que casi todo el apogeo friki tiene lugar mayoritariamente durante la primera mitad del filme. En la segunda, y una vez que sale la carismática y robaescenas niña (con muy buena química e ingeniosos motes con Ralph, por cierto) la película se acaba enfocando mas hacia los niños. Con diálogos infantiles, bromas cursis y por supuesto multicoloridos y acaramelados escenarios, los peques disfrutarán de lo lindo.

Pero una cosa no quita la otra. Que sea más infantil la segunda parte no significa que sea mala. El ritmo no decae gracias a las tramas paralelas con los personajes secundarios y a pesar de que se desarrolle la acción en el mismo escenario y que lo predecible sea muy evidente, las sorpresas se irán sucediendo una detrás de otra, con lo que no habrá tiempo para aburrirse.

Con lo que ya lo veis: ‘¡Rompe Ralph!’ es un visionado obligado tengas la edad que tengas. Un canto de amor por el pixelado, las plataformas, lo retro, la ansiedad del INSERT COIN TO CONTINUE y la filosofía de ir al salón recreativo del barrio con los colegas. Y hoy en día, que ya estamos hartos de tanta falta de originalidad en Hollywood, que encontremos una película tan equilibrada, original y cariñosa ya vale mucho más que cuando salvabas la partida segundos antes de morir. Ahí lo dejo.

Puntuación: Muy buena 5/5

Lo mejor: Los primeros 40-45 minutos.

Lo peor: Los momentos más infantiles. En el fondo es predecible.

Crítica de ‘El Hobbit: Un viaje inesperado’. Vuelta a la Tierra Media con una buena aventura.

Ya se sabía que ‘El Hobbit: Un viaje inesperado’ era uno de los estrenos mas esperados y con mas expectación del año, pero lo que nadie imaginaba es que tendría tanta división de opiniones. Y no solo por su novedoso sistema 3D a 48 fps, que no criticaré porque en el pase solo vimos la versión 3D normal, y encima éste no aporta mucho y a media película te olvidas de que llevas gafas. Que si es demasiado larga y cansada para el espectador, que si tiene un ritmo lento y aburrido, que su infantilismo roza el nivel de Jar Jar Binks de ‘Star Wars: Episodio I’… Han dicho de todo. ¿Y sabéis que digo? Que no hagáis caso de unos cuantos críticos amargados.

‘El Hobbit: Un viaje inesperado’ es una buena película. No se hace nada larga (las escenas no se notan estiradas como un chicle), no aburre, tiene unos divertidos toques de humor, reboza acción, fantasía y aventura y es tremendamente entretenida. ¡Ah! Y lo mas importante: te deja con ganas de más; queriendo acompañar a los personajes en su misión, tal y como ya nos pasaba con el final de ‘La Comunidad del Anillo’. Pero con otros matices, claro, ya que aunque pertenezcan al mismo universo, y conecte bien con la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’ con cameos o sutiles detalles, la historia de ‘El Hobbit’ tiene otro tono, siendo más sencilla y con la posibilidad de profundizar mejor en momentos en los que en el libro sólo se narran por encima. Por cierto, una cinta MUY fiel al libro, a pesar de que cambian o añaden personajes y situaciones.

Lo que está claro es que Peter Jackson le ha cogido el truco al mundillo de Tolkien. No sólo no ha olvidado todo lo aprendido anteriormente, sobre el universo y los personajes, sino que ha mejorado en dirección (con los planos generales y cámaras en mano en espacios reducidos), en la calidad visual de las secuencias (espectaculares tomas pese al excesivo y molesto uso de efectos digitales en más de una ocasión) y en el montaje y el pulso narrativo (combinando agilmente planos rápidos y cortos con otros largos y pausados para contar mejor la historia). Y todo eso se puede ver desde los primeros minutos, con un magnífico prólogo inicial.

Todas las secuencias cumplen su cometido, y salvo un par de ellas que bajan un poco el ritmo y llegan a ser demasiado largas, consiguen transmitirnos lo que buscaban: emoción, humor, peligrosidad, aventura… Pero si hay que destacar alguna de ellas es la siniestra aparición de Gollum y su cara a cara con Bilbo. Vaya con Gollum. Han pasado diez años y se nota que la criatura creada por la empresa de efectos especiales WETA está en su mejor momento: la textura de su piel, junto con sus gestos, expresiones y movimientos nos convencen de que es más real que nunca.

Obviamente eso es gracias a la gran actuación de Andy Serkis, que con las de Martin Freeman y Richard Armitage, son las mejores de la película. Freeman se apodera de Bilbo y crea un maravilloso personaje con el que te ríes y empatizas desde el minuto uno, y Armitage da vida a Thorin de tal forma que entiendes su dolor y te unirías a él en su misión suicida con los demás enanos, que por cierto, aunque estén en segundo plano, casi todos tienen sus 15 minutos de fama. Luego habrán personajes nuevos que choquen un poco, pero tras su susto inicial, los aceptas perfectamente. Gandalf y los demás viejos conocidos están como siempre.

En fin, si de algo no queda ninguna duda, es que la nostalgia de regresar a la Tierra Media es lo suficientemente fuerte como para satisfacer a los seguidores de esta historia pese a los puntos débiles de la película. La música de Howard Shore, los guiños a ‘El Señor de los Anillos’, la comarca, Rivendel, los personajes… Será menos épica, sí, pero si todo lo que está por venir (que es mucho) es tan entretenido y espectacular como lo visto en esta primera parte, me alegro de que al final hayan decidido hacer dos películas más. Le pique a quien le pique.

Puntuación: Buena 4/5

Lo mejor: Volver a la Tierra Media. El cara a cara de Bilbo y Gollum.

Lo peor: La bajada de ritmo en algunas secuencias. El excesivo uso de digital con movimiento falsos y forzados.

Crítica de ‘Los mercenarios 2’. Sylvester Stallone mejora a sus “Vengadores” del cine de acción.

Hace dos años Sylvester Stallone hizo realidad el mayor sueño húmedo de los fans del cine de acción juntando en una misma película a lo mejorcito del cine de género de las tres últimas décadas. Pero lo que en principio se suponía que era la rehostia y una película de puta madre, acabó siendo (al menos para un servidor) mucho menos de lo que se esperaba. Ya sea por la nefasta dirección de Stallone, por las subtramas de los personajes o por tener un villano de pacotilla, la cinta no te hacía disfrutar del todo como un niño.

Ahora, Stallone vuelve a la carga con una secuela que “gracias a Dios” corrige todos los fallos que tuvo su primera entrega. Con ‘Los mercenarios 2’, Stallone vuelve a seguir los patrones artesanales de la etapa que le hizo alzarse con la fama en los años 80 y nos deja, ahora sí que sí, una jodida maravilla dentro del género. Entretenida, divertida, llena de homenajes y guiños, autoparódica y con desmedidas, violentas y sangrientas escenas de acción. Y es que no hay duda: ‘Los mercenarios 2’ supera con creces a la primera parte.

Stallone además ha sido inteligente y ha sabido apartarse de la silla de director y cedérsela a Simon West. El experimentado director inglés confirma su experiencia en cintas como ‘Con Air (Convictos en el aire)’ y nos deja unas escenas de acción con mayor y mejor composición de cámara y con la utilizacion de mucho artilugio a “la vieja usanza”. Las explosiones, los tiroteos, las pelas cuerpo a cuerpo y los desmembramientos se dejan ver con mayor claridad y realismo, aunque los momentos de efectos especiales, que los hay, llega a cantar un poco.

Pero no todo lo ha hecho West. Obviamente Stallone ha metido mano en el guión dejando ahora una historia más sencilla (esa clásica venganza), sin subtramas que la entorpezcan (a pesar de decaer un poco hacia la mitad) y con cojonudos dialogos, frases lapidarias y golpes de humor que en más de una ocasión te hacen sacar una carcajada o incluso algún aplauso a lo fanboy. Eso sí, la historia es más que nunca un sinsentido con personajes que salen de la nada, y situaciones surrealistas totalmente inverosímiles. Pero al contrario que con la primera, Stallone ha conseguido contrarestrar esos ‘contras’ y hacernos disfrutar con lo que realmente nos mueve ir al cine: ver juntos a los héroes del cine de acción de los 80.

En esta ocasión vamos a estar 100% satisfechos con ellos. Como si fuera la mismísma ‘Los Vengadores’, y de hecho tiene bastante similitudes con ella, a todos y cado uno de los actores se les dedica su tiempo para que se luzcan. El propio Sylvester Stallone llevando el peso de la película (a pesar de su forma de correr), Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger con muchos más minutos y demostrando ser un dúo con mucha química, Chuck Norris con una aparición estelar y unas frases cachondísimas, Jason Statham con sus cuchillos y sus cabreos, Jet Li y sus luchas cuerpo a cuerpo, Dolph Lundgren/Randy Couture/Terry Crews con sus momentos sus graciosos, Liam Hemsworth funcionando como personaje con el que empatizas, y un grandísimo Jean-Claude Van Damme haciendo, por fin, de un villano serio y cabrón. Cada uno de ellos dejan momentos para comentar tras su visionado.

En fin, que a ‘Los mercenarios 2’ no se le puede pedir más. Lo tiene todo. A los que nos defraudó un poco la primera parte, esta segunda conseguirá quitarnos ese regusto amargo y cumplirá con creces las expectativas. Todo es más grande. Todo es mejor. Todo es más violento. Y todo es más divertido. Stallone ha conseguido parir un peliculón con los auténticos “Vengadores” del cine de acción. Ese con el que crecimos y que tanto nos gusta ver.

Lo mejor: Lo violenta, explosiva y divertida que es. Los errores corregidos respecto la primera.

Lo peor: El ritmo se relentiza un poco justo antes de la aparición de Chuck Norris.

Puntuación: 5/5 Muy Buena

Crítica de ‘Prometheus’. Ridley Scott nos devuelve el placer de ver pura ciencia-ficción.

¿Remake? ¿Precuela? ¿Spin-off? ¿Universo ‘Alien’? Los últimos meses se han barajado un montón de posibilidades y de hipótesis de cual ha sido el verdadero sentido de la vuelta a la ciencia ficción pura y dura por parte de Ridley Scott, y la respuesta la sabes cuando acabas el visionado de la película (tranquilos que no os lo diré), pero lo que sí os digo es que ‘Prometheus’ es una notable, fascinante y digna cinta de ciencia-ficción que entretiene y que vuelve a ponernos en el punto de mira un género que últimamente se había dejado un poco.

Empecemos por lo que no admite discusión: los mérito técnicos. La fotografía, el diseño de produccion y los efectos especiales (marca de la casa Weta Digital) logran inyectar una vision fascinante del mundo del futuro, de la que emerge una impresionante textura visual, tanto en los paisajes y en los escenarios de las naves, éstos hechos de verdad para así poder conectar con los personajes. Lástima que una vez más el 3D no aporte mucho y en ocasiones llegue a molestar y a echar a perder la magnitud y la potencia de algunos planos.

Las pocas cosas negativas que tiene ‘Prometheus’ las podemos encontrar en el guión. Por aquí y por allá, éste parece necesitar de un considerable refuerzo en sus diálogos, especialmente en sus personajes secundarios que parece que simplemente quieran estar de relleno. La película también fracasa en su afán por abarcar tanto tema trascendente, donde religión y moralidad, o la carencia de ambas, cruzan caminos sin, en muchas ocasiones, añadir nada al conjunto. Y ya me imagino que el lostiano Damon Lindelof ha tenido mucho que ver en ello…

Pero bueno, en el fondo la misión que tiene la película es sumergirnos en el fascinante mundo visual que ha creado Scott y que pocas veces hemos visto tan bien recreado en los últimos años. La sabiduría escénica del director inglés, su dedicada puesta en escena y su dominio de la tension narrativa (ojito a una escena gore en particular) no tienen parangón, y gracias a ello logra dejar de lado lo altibajos del film. Lástima que lo que nos cuenta y la forma como nos lo cuenta no sea original.

Sí, esto ya lo hemos visto. ¿Homenaje? ¿Autorreferencia? ¿Engaño? Elegid la que querais pero esta claro que ‘Prometheus’ comparte el mismo ADN que las películas de la saga Alien, así que las comparaciones con la cinta del 1982 son inevitables: fotografía, momentos y personajes. Por cierto, unos personajes de los cuales hay que destacar dos, y a sus actores que los interpretan: un inquietante y metódico Michael Fassbender y una emotiva y guerrera Noomi Rapace, que hace su papel al estilo Weaveriano. Los demás rozan el aprobado y algunos… hasta sobran.

En fin, que ‘Prometheus’ no sorprende y no es original, pero esta claro que Ridley Scott sabe hacer muy bien las cosas y por ello esta cinta devuelve al espectador el placer de ver pura y dura ciencia-ficcion en una pantalla grande. Los que disfrutaron con ‘Alien’, disfrutarán de ‘Prometheus’, eso si, siempre y cuando se vaya con las expectativas a la mitad y no como lo haría un férrido fanboy. Y a los que les guste simplemente la ciencia-ficción saldrán… babeando.

Lo mejor: La puesta en escena de Scott y su pulso narrativo.

Lo peor: Diálogos sin sentido y escenas que podrían sobrar. No perdurará para siempre como hizo ‘Alien’.

Puntuación: 4/5 Buena

Crítica de ‘El caballero oscuro: La leyenda renace’. Un final espectacular y… muy irregular.

Es difícil imaginar una película de superhéroes que vuelva a generar tanta expectación entre sectores de público como ha sucedido con ‘El caballero oscuro: La leyenda renace’. Pero es que la experiencia de ‘Batman Begins’ y, sobre todo, ‘El caballero oscuro’ la preceden. El listón estaba muy alto y había ganas de ver como acabaría la trilogía. Ahora la temible pregunta es: ¿Ha conseguido Christopher Nolan poner el broche de oro a la mejor adaptación de Batman? Pues a medias. No llega al preciado oro y se queda con el de plata. Y rozando el bronce…

Por desgracia el cierre de la trilogia está muy por debajo de sus posibilidades y, por que no decirlo, de nuestras expectativas. Es espectacular, ambiciosa y apabullante, sí, como ya nos tiene acostumbrados Nolan, pero también es tramposa, irregular y hay algo en esas casi tres horas que no acaba de convencer. La cinta empieza mejor de lo que acaba, y eso… pasa factura.

Sim embargo, Nolan es un maestro a la hora de combinar acción y espectaculo, y durante la mayor parte de la cinta nos mantendrá pegados a la butaca y en tensión con impresionantes escenas (una vez más chapó por el prólogo) y un montaje limpio, tanto en las peleas cuerpo a cuerpo como en las secuencias de puro caos. Y no todo es espectaculo vacío, en esta tercerca entrega se tocan temas tan complicados y delicados como la lucha de clases, la estructura social, la moral, o la revolución social. Buenas ideas y conceptos que llenarán gran parte de los minutos siendo a veces el motor central.

Como en las otras entregas, Nolan le debe mucho a la música. La magnífica banda sonora omnipresente de Hans Zimmer y su nuevo coro no nos da ni un respiro (menos en la primera y brutal pelea entre Batman y Bane) y vuelve a poner nuestros tímpanos a prueba. En cuanto al reparto, nada que objetar sobre Christian Bale (más Wayne que Batman), Gary Oldman, Morgan Freeman y Michael Caine (con mayor momentos de lucidez interpretativa). Los nuevos son los que se llevan los comentarios.

Tom Hardy cuela como un imponente Bane; le saca el máximo partido al diseño del personaje (incluyendo la característica voz enlatada) y compone un excelente villano; aunque si lo comparas con el Joker de Heath Ledger (que es inevitable) no tiene nada que hacer. Anne Hathaway aprueba como Catwoman y se le ve natural, y lo más importante: da la talla para un personaje que tampoco es tan protagonista como se pensaba en un principio.

¿Lo más destacado del reparto para bien o para mal? Fácil: 1) Joseph Gordon-Levitt como el policía John Blake, uno de los más relevantes del filme, tanto por sus acciones como por el tiempo en pantalla que se le dedica y la empatía que consigue con el público. Una de las sorpresas de la cinta y un personaje que dará que hablar en la tertulia post-visionado. 2) Marion Cotillard interpretando a la lamentable Miranda Tate, el peor personaje de la película y uno de los mayores puntos débiles de ésta. Forzada, caricaturesca y con un tramo final que en lugar de ser dramático es de risa. En definitiva, una gran cagada de Nolan. Y por desgracia no es la única.

En la cinta hay momentos sobresalientes, que emocionarán y dejarán con la boca abierta, pero también hay otros aburridos e irregulares, llenos de diálogos rimbombantes, odiosas casualidades y giros de última hora (a lo culebrón) para enmascarar agujeros de guión, sobretodo de mitad para el final. Errores fatales e impropios de un perfeccionista como es el director inglés que hacen que la cinta no tenga un buen equilibrio, sufra bastantes altibajos y nos sea tan épica.

¿Cansancio? ¿Dejadez? ¿Presión del estudio? Sea por el motivo que sea, este broche final no es el que esperábamos. Tiene alguno de los mejores y peores momentos de la trilogía, pero visto en conjunto, es un decente punto final a la trilogía, y funcionar, funciona. ‘El caballero oscuro: La leyenda renace’ te hace disfrutar, pero es una lástima que no lo haga en todo su esplendor.

Lo mejor: Sus espectaculares secuencias de acción, marca de la casa Nolan.

Lo peor:  Los momentos aburridos y forzados. El personaje de la Cotillard.

Puntuación: Buena (4/5)

Crítica de ‘El Dictador’. Risas aseguradas con un Sacha Baron Cohen muy corrosivo, bestia y cafre.

Sacha Baron Cohen lo ha vuelto hacer. Si con ‘Borat’ no paró de hacernos reir al presentarnos al segundo periodista más famoso de Kazajistán y con ‘Bruno’ seguía soltándonos alguna que otra carcajada con el reportero gay austriaco loco por la moda, con su nueva e irreverente comedia, Sacha cierra su trilogía personal (¡de momento!) con su especial humor que a pesar de los años sigue funcionando a las mil maravillas. Eso sí, si no entras en el juego del tipo de películas que hace el cómico británico, mejor ni te acerques a verla.

‘El Dictador’ funciona, entretiene y cumple su objetivo: descojonarnos de risa. Y lo hace siendo más bestia que nunca, metiéndose con todo y con todos y sin dejar títere con cabeza. Habrá gente que se escandalice con algunas bromas, pero la mayoría de personas que irán a verla saben que da igual que se burle de Kim Jong-II o del 11-S; y que da igual que los chistes sean racistas, homófobos y escatológicos. La cinta funciona, pasas un buen rato y además sales de la sala contento. ¡Leches, que es una película!

Además no todo es más de lo mismo. Para empezar la película no está rodada con cámaras ocultas como sus anteriores trabajos, sino que aquí tenemos una simple pero efectiva trama que se va desarrollando, y que alrededor de ella el humor corrosivo de Sacha Baron Cohen hará acto de presencia. Alrededor de la historia también habrán flashbacks o insertos (a lo ‘Padre de familia’) que nos harán reir aún más. Todo un acierto, ya lo veréis. Esto podría llegar a cansar, pero es que la película tiene tal ritmo y tal duración (apenas 80 minutos) que ni cansa ni te aburres.

¿Y qué más se puede decir? De alguna forma Sacha Baron Cohen se ha consagrado como el líder auténtico de la comedia cafre y corrosiva actual, dejando de lado a otros cómicos, y ha creado (por enésima vez) un buen y polémico personaje que no deja indiferente a nadie. La cinta tiene un montón de detalles que son para mencionar al salir de la sala de cine: sus versiones árabes de canciones míticas, la cantidad chistes que no salen en el tráiler (y que se agredece), los divertidísimos cameos de actores famosos o el hecho de como es posible que se repitan los gags o los chistes y te sigan haciendo gracia.

Y dentro de esas carcajas, Sacha a conseguir meter en la mayoría de gags y chistes una crítica social, donde no sólo ridiculiza al mundo árabe con los dictadores, sino también a los Estados Unidos; y buen ejemplo de ello es el discurso final de la película. Es corrosivo, directo, duro y saber dar donde más duele. Y Sacha Baron Cohen sabe muy bien como hacer todo eso. ¡Y que siga!

Lo mejor: Que no paras de reír todo el rato.

Lo peor: Habrá mucha gente que no entrará en “el juego” de la película.

Puntuación: Buena (4/5)

Crítica de ‘Men in Black 3’. Digna secuela que entretiene y divierte; no como su predecesora…

Supongo que todos hemos pensado que posiblemente no hiciera falta hacer una tercera parte de los hombres de negro a estas alturas, y más cuando después de ver los tráilers vimos el peligroso parecido con la infame secuela de 2002, pero oye, a veces Hollywood nos da sorpresas y afortunadamente ésta es una de ellas. ‘Men in Black 3’ sorprende por no sólo sera una digna secuela que alivia el amargo/vomitivo sabor que nos dejó su predecesora, sino que acaba siendo un producto entretenido y divertido a partes iguales.

A pesar de haber pasado 10 años desde la segunda parte, el director Barry Sonnenfeld no ha olvidado sus orígenes y nos ha dejado una película más parecida a la primera parte. Puede que el recurrir al “viejo truco” de los de los viajes en el tiempo haya sido ir por el camino fácil, pero dentro de la historia y tal y como está narrada queda perfectamente y ni queda forzado ni cutre. Eso sí, el rollo de las paradojas del continuo espacio tiempo nos lo sabemos de memoria, y esos momentos puede que sólo sorprendan a los más jóvenes y no a los que llevamos unos cuantos años viendo cosas parecidas.

Sea como sea, la cinta funciona. Desde un principio, y sin contar un par de gags de verguenza ajena, la cinta tiene buen ritmo y avanza siendo amena y sin aburrir, debido en parte a cuatro factores: la gran combinación del carisma de los personajes (más Will Smith, claro), los momentos de acción y aventura, los tremendos efectos especiales (una vez más un aplauso para Rick Baker) y por el sentido del humor y la comicidad, que en esta tercera parte se han enfatizado y agudizado muchísimo más, devolviéndonos el espíritu, la esencia y la frescura de la primera parte de la que guardamos tan buenos recuerdos.

Te ríes, sí, y bastante. La cinta te hace sacar desde leves sonrisas, debido a unos cuantos guiños clásicos de la saga como gente famosa que es extraterrestre o referencias a otras películas, hasta sonoras carcajadas sobretodo  con momentos protagonizados por Will Smith cuando ya está en los años 60, como cierto encuentro con Andy Warhol, con policías y el tema de la segregación racial o simplemente con la divertida reconversión de los gadgets futuristas en la tecnología vintage sesentera. Da igual el motivo, la risa está asegurada.

Pero el humor no ha sido lo único que se ha enfatizado en esta nueva entrega. Los vínculos emocionales de los personajes y la profundización en su pasado son bastante fuertes, y quizás esos momentos rebajan el ritmo de la película y puede que a los más jovenes no les importe, pero en el fondo son necesarios y forman parte del engranaje de la historia para llegar al final, sí, ñoña y previsible, pero que, insisto, va acorde con el nivel para todos los públicos de la cinta.

Hablando de ello, los nuevos personajes son otra de las partes fuertes de esta tercera entrega. Dejemos atrás ‘Men in Black 2’ con todos sus errores y sus personajes cutres y mal desarrollados. Ahora no sólo encontramos un villano creible y potente (por aspecto y por voz) como es Boris el animal interpretado por Jemaine Clement sino que tenemos un tercer protagonista, como es Josh Brolin, que ha sabido encajar perfectamente como el joven agente K, bordando los gestos y la personalidad (un poco cambiada, ya sabréis porque) de Tommy Lee Jones.

En fin, que al final resulta que ha sido un acierto hacer una tercera entrega para “cerrar” la trilogía. Puede que peque de tener una historia simple y ya vista (lo de los viajes en el tiempo y sus paradojas) pero lo que cuenta es que en el fondo nos deja un buen sabor de boca y nos hace pasar un buen rato recuperando la esencia y el espíritu de aquella comedia fantástica muy de los 80 que vimos aquel lejano año 1997.

Me alegro que tras el visionado de ‘Men in Black 3’ no pidas que te neuralizen para olvidar las dos últimas horas de tu vida como pasó, por ejemplo, con las terceras partes de ‘X-Men’ o ‘Spider-Man’. xD

Lo mejor: Que no hayan repetido el error que hicieron con ‘Men in Black 2’. El agudizado sentido del humor.

Lo peor: La historia es simple y empieza flojeando.

Puntuación: Buena (4/5)

ESTRENOS Abril, 2019

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